RESEÑA DEL
DEPARTAMENTO DE REUMATOLOGÍA DEL INSTITUTO NACIONAL DE CARDIOLOGÍA.
En México, la Reumatología nació en el Instituto Nacional de Cardiología en
el año de 1944.
El fundador del Instituto, el doctor Ignacio Chávez vio la necesidad de traer a México los
conocimientos reumatológicos que se gestaban en aquel entonces, para enfrenar
la epidemia de fiebre reumática. Dicha enfermedad fue la razón de ser del
Instituto. Propició entonces que el Dr. Javier Robles Gil se entrenara en los
centros reumatológicos de excelencia en los Estados Unidos de America: El
Massachussets General Hospital, La Clínica Mayo y el Hospital del Buen
Samaritano.
El brillante médico joven, Robles Gil regresó a México a diseminar dichos
conocimientos. El Servicio de Reumatología del Instituto se convirtió así en la
cuna de la reumatología mexicana donde se entrenaron varios médicos quienes
después por méritos propios llegaron a ser maestros de la reumatología
nacional.
El Dr. Robles Gil se interesó por la
farmacología clínica y también por estudiar diversos aspectos de la fiebre
reumática y del lupus eritematoso. Fue fundador de la Liga Mexicana contra el
Reumatismo y del Consejo Mexicano de Reumatología.
En el año de 1976, el Instituto Nacional de Cardiología se mudó a sus actuales
instalaciones. Este hecho trajo consigo la necesaria renovación de su personal.
El Dr. Pedro Reyes fue invitado a hacerse cargo del departamento de inmunología
y el que esto escribe fue invitado a formar parte del servicio de reumatología.
Ambos llevamos a cabo nuestros estudios de posgrado en los Estados Unidos. Al
comenzar a trabajar en el instituto, nos dimos cuenta que existían todas las
condiciones para formar un verdadero departamento. Había una amplia población
de pacientes con diversos padecimientos reumáticos, una infraestructura clínica
y de investigación básica muy sólidas y una perspectiva única
cardio-reumatológica para desarrollar proyectos de investigación originales. Después
de arduos esfuerzos combatiendo indiferencias y resquemores, el maestro
Chávez dando una vez mas muestras de
visión amplia acerca de la labor que debe de tener un instituto, apoyó nuestro
proyecto y dio luz verde para que se constituyera un programa formal de
entrenamiento en reumatología con reconocimiento universitario. Esto fue en el
año de 1979. El servicio de reumatología se convirtió así en departamento,
desplegando un programa de enseñanza de posgrado con el aval de la Universidad
Nacional Autónoma de México. Tuvimos la fortuna de que las primeras
generaciones de residentes fueran de excepcional calidad lo que fomentó el
despegue de nuestro departamento. Dos de estos médicos se integraron después al
departamento; La Dra. Mary Carmen Amigo y el Dr. Carlos Pineda. Años más tarde, se les unió el Dr. Luis
Silveira.
En el año de 1983, se retiró el Dr. Robles Gil, y yo pasé a tomar la
jefatura del departamento. En el año 2006 después de una brillantísima
trayectoria dejaron nuestro departamento La Dra. Mary Carmen Amigo y el Dr.
Carlos Pineda. Ambos salieron por la puerta grande con el reconocimiento y
agradecimiento de los miembros de nuestro instituto. Se incorporaron entonces a
nuestro departamento, la Dra. Angélica Vargas y la Dra. Aline Martínez. Poco
antes se había unido al departamento de inmunología el Dr. Luis Amezcua.
Actividades:
Tenemos un programa de asistencia médica muy dinámico, atendemos cerca de
30 pacientes diarios con una diversa gama de enfermedades reumáticas. Se les
atiende con el cuidado y respeto que le daríamos a un familiar.
De nuestro programa de enseñanza, hasta el años 2013, se han graduado 102 reumatólogos procedentes
de México y de diversos países de Centro y Sud América y también de España. La
lista de graduados Podemos decir con orgullo que nuestros
graduados desarrollan una brillante labor en la asistencia a pacientes
reumáticos. Algunos de ellos se han dedicado a la medicina académica y son o
han sido, jefes de departamento o presidentes de la sociedad y del colegio de
reumatología. Otros son profesores de reumatología tanto de pregrado como de
posgrado. Otros más se han dedicado a la investigación. El CONACYT los reconoce
como investigadores nacionales, y algunos de ellos son ahora directores de
investigación de su institución. Con todos, nos une un lazo de afecto, respeto
y agradecimiento. Una verdadera unión gregaria.
La investigación es la razón de ser de nuestro departamento. La estrategia
ha sido aprovechar la perspectiva única que le da a un reumatólogo al trabajar
en un instituto de cardiología. La visión es el explorar profundo en los
mecanismos patogénicos de diversas enfermedades reumáticas. Proponer hipótesis
audaces, para después ponerlas a prueba mediante estudios controlados. Utilizar
en nuestras investigaciones tecnología cardiológica de punta. Apartarnos de las
modas y avanzar de manera continuada dejando a otros la confirmación a la
modificación de nuestros hallazgos.
Así se definió una causa diferente de pericarditis constrictiva; el
síndrome de pericarditis artritis y camptodactilia (PAC). Los pacientes afectados con esta enfermedad
sufren de grave constricción pericárdica y de artropatías destructiva de las
coxofemorales. La descripción fue
publicada en la revista primordial de medicina, el New England Journal of
Medicine. De esta experiencia sacamos una gran lección: El estudio de fenotipos
raros pero bien caracterizados como lo es el PAC, puede ayudar a entender la
patogenia de enfermedades comunes pero abigarradas. Estudios genéticos
recientes han mostrado que el PAC se debe a una deficiencia de lubricina. Está
glicoproteína parece jugar un papel no solo en la patogenia, sino también, en
el tratamiento de la osteoartritis.
Entre sus múltiples contribuciones al avance del conocimiento en
reumatología, la Dra. Amigo describió las alteraciones valvulares, oculares y
renales del síndrome antifosfolipídico. Su sagacidad y prestancia clínica son
recordadas por sus alumnos. El Dr. Carlos Pineda es un experto internacional en
imagenología. Sus alumnos lo reconocen por su severidad y enjundia. El Dr.
Pineda ayudó a caracterizar las alteraciones morfológicas de la osteoartropatía
hipertrófica (OAH). Dicha enfermedad ósea es la más antigua de la medicina. Su
signo cardinal, los dedos en palillo de tambor, fueron identificados por el
Padre de la Medicina Hipócrates hace aproximadamente 2500 años. Sin embargo su
etiopatogenia ha permanecido incógnita en estos 25 siglos. El estudio de la
patogenia de la OAH ha sido un tema principal de estudio en nuestro
departamento. Basados en la peculiar hemodinámica cardiopulmonar, propusimos que la OAH se desarrollaba al acceder a la
circulación sistémica un factor de crecimiento normalmente inactivado en los
pulmones. Siguiendo modelos matemáticos complejos, ya que la circulación
pulmonar tiene estructura fractal, presentamos evidencias de que dicho factor
podía ser derivado de las plaquetas. Por último sugerimos que dicho factor de
crecimiento es el llamado Factor de Crecimiento del Endotelio Vascular. Lo cual
lo hemos confirmado de manera preliminar mediante estudios controlados, El
descubrimiento de las causas del signo clínico más antiguo de la medicina, no
sólo es de interés arqueológico. Seguramente ayudará a entender la fisiología
cardiopulmonar, la biología del cáncer y de los factores de crecimiento.
Otro tema fundamental de investigación en nuestro departamento ha sido la
fibromialgia. Enfermedad reumatológica muy frecuente. Un problema primordial de
salud de la mujer contemporánea. Incomprendida o desdeñada por el paradigma
lineal y reduccionista que prevalece en la medicina científica. Mediante el
estudio computacional de la variación de los ritmos cardiacos, mostramos que
las pacientes con fibromialgia tienen una disfunción del sistema nervioso
autónomo y que esta alteración explica las múltiples manifestaciones del síndrome
incluyendo su síntoma cardinal, el dolor crónico. Proponemos que en la fibromialgia, una respuesta maladaptativa al estrés (el distrés), se convierte en verdadero dolor neuropático. El estudio del sistema
nervioso autónomo como sistema adaptativo complejo, nos abrió las puertas al
inexplorado campo de las ciencias de la complejidad aplicadas a la medicina y
al holismo científico. De aquí se desprenden conductas terapéuticas integrales.
Ha sido un privilegio trabajar en el departamento de reumatología del
Instituto Nacional de Cardiología. La ciencia y el humanismo propugnados
por Ignacio Chávez están todavía vigentes.
Todos debemos agradecimiento. Los detalles cotidianos lo confirman. La sesión académica
semanal en la cual una brillante residente discute con prestancia y sensatez un tema clave de la reumatología. La paciente que
nos detiene en el pasillo para agradecer el eficaz tratamiento del joven
médico. Todo esto es posible gracias a que la relación médico paciente persiste
límpida y directa. Asimismo, al ambiente de libertad en la enseñanza y en la
investigación que caracteriza a nuestra institución.
Esta reseña termina con un emocionado recuerdo y homenaje a aquellos
miembros de nuestro departamento ya fallecidos. El Dr. Javier Robles Gil, La
Dra. Cristina Armas y el Dr. Ricardo Ortiz.